Esa mañana despertó algo angustiada.
Tuvo un sueño que le dejó una extraña sensación. De tener que describirlo con una palabra, usaría "imposibilidad", aunque en el fondo ese es un concepto que ella desconoce.
En sus agendas anuales suele escribir dos listas de cosas por llevar a cabo:
aquello que quiere y aquello que debe hacer.
Desde que empezó a hacerlo, cumplía todos sus propósitos. Ese nuevo año no sería distinto.
Sacó su agenda del armario, se sentó en la cama, abrió la libreta donde tenía su nueva lista y la repasó:
1-Recitar un poema del revés, bajo una lluvia de meteoritos o sencillamente bajo la lluvia, lo que ocurra primero.
2-Enamorarse de un rayo de sol durante un paseo en bicicleta.
3-Probar una lista de al menos cinco platos exóticos en sus lugares de origen, o sencillamente hacerlos en casa, decorarla convenientemente e invitar a sus amigos para compartir la experiencia.
4-Inventar y patentar un detector imaginario de peinaovejas.
5-Reclutar voluntarios para repartir abrazos en las plazas, parques y paradas de trenes, o sencillamente reclutarse a sí misma, hacerlo, y ya se vería si otros se apuntaban a tan noble misión...
6-Escribir un libro de pie y otro de sueños y lejanas conquistas amorosas, preferiblemente intergalácticas.
7-Cavar un pozo de dicha y otro de gozo.
8-En un tejado, esperar sentada un amanecer y hacerlo desde el atardecer del día anterior.
Se dio cuenta de que ese año estaba haciendo una única lista del querer y tener que hacer. Le dio igual. Le pareció que lo que llevaba apuntado era muy poco.
Se sacudió la angustia que le quedaba del sueño y empezó a escribir unas cuantas ideas más.
Luego de la ducha, se pondría manos a la obra.
Me encantó!!
ResponderEliminarInteresante historia, sobre todo para este inicio del 2017; Me gusta la lista de cosas por hacer...me hace pensar que todo es posible y que la vida no es complicada
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