Amor no duraba mucho tiempo en el mismo sitio.
Le gustaba ir de un lado a otro, conocer lugares nuevos, aprender.
No le tomaba mucho tiempo llenar su mochila con las cuatro cosas que tenía en el armario, e irse cada vez que sentía que no tenía nada más que hacer en donde fuera que estuviese.
Tenía especial facilidad para olvidar su pasado, aquello que no le aportaba nada, despreocuparse por su futuro y respirar el presente.
Pero una noche algo sucedió: un gato se cruzó en su camino y cambió su vida.
Y es que el felino le llevó con Libertad, su ama.
Y, desde entonces, permaneció al lado de ambos —a donde fuera que fueran—.
No hay comentarios:
Publicar un comentario