jueves, 9 de junio de 2016

8. Amores que arropan

Fue como si su cuerpo hubiese estado flotando. 
Un ligero vaivén la llevó a pensar en el agua. Era agradable. 
Abrió los ojos y vio un cielo azabache. Miró a los lados y comprendió que no estaba flotando. Estaba echada sobre nieve pero no tenía frío, algo curioso porque llevaba puesto su pijama de verano. 
Volvió a mirar hacia el cielo. Las estrellas parecían lucecillas festivas, de esas que se apagan y se encienden, que se apagan y se vuelven a encender. 
Bostezó. 
Hacía mucho tiempo que no se sentía tan relajada y no quería espantar aquel momento tratando de averiguar dónde estaba. Pero, como solía sucederle, en cuanto recordaba una milésima parte de su día, la poca serenidad que lograba conquistar, se iba a... 
Un viento suave, parecido a una cálida brisa, le acarició el rostro. 
Las estrellas dejaron de bailotear y permanecían en alerta, como si fuesen una multitud de ojos que la observaban sin parpadear. Entonces, en aquel cielo despejado, apareció una especie de nube alargada que se fue ensanchando y volviéndose añil y violeta y esmeralda. Esas luces se movieron hasta dar forma a un cuerpo, a un rostro que ella reconoció como el de su abuelo. Él no le dijo nada, sólo la miró. 
Lo que tanto la había estado angustiando se esfumó. Ella no iba a rendirse, iba a seguir luchando. 
Aquel momento no duró porque la autora boreal se disolvió y ella despertó. 
Se levantó, fue hacia su armario y cogió la camisa de franela de su abuelo. Siempre que necesitaba tenerlo cerca se la ponía; era su forma de volver a su niñez y sentirse arropada, querida, segura. Sólo que esta vez, como tenía calor, se abrazó a ella y volvió a dormirse.

2 comentarios:

  1. Las auroras boreales son tan mágicas que pueden confabularse con nosotros y hacer aparecer en nuestros sueños a ese ser tan querido que solía resolver nuestros problemas,.... Gracias papito Roger !!!...

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  2. Hermoso relato, casi como la realidad...Una vez mas, una vez mas cerca de el.

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