jueves, 23 de junio de 2016

22. Solsticio de verano

El día más largo ha llegado. Hoy volverá a ver a su novio. 
Algo ansiosa recorre los campos. Entre las cosechas se deja caer bajo el sol y se queda dormida. La lluvia interrumpe su siesta. La muchacha, aliviada porque sigue siendo el mismo día, retoma su vuelta al pueblo. Todavía falta para que sea de noche, pero no quiere arriesgarse a perder la noción del tiempo que ya no tiene.

La gente se congrega en la plaza. Todos se preparan para la que será la noche más corta del año. Corrillos, vino y charangas animan el ambiente de la fiesta. En el centro se levanta la hoguera que encenderán poco antes de medianoche. Cada cual tiene sus propios ritos, como quemar notas con lo que desean olvidar del año. El ritual de ellos es algo distinto.

Antes de salir de casa rumbo a la hoguera, sus manos gruesas, curtidas en la viña, sacan del armario la muñeca de trapo que ese año ha hecho su mujer. Con un rotulador y gran amor, dibuja el rostro sobre el  cáñamo. Cuando termina, introduce una nota dentro del relleno. Es el deseo de ambos: sólo piden volver a verla. Llevan algo más de cincuenta años repitiendo exactamente lo mismo. Ella cierra la herida de tela y luego salen a reunirse con todo el pueblo.

Pasada la media noche, la vanidad de la hoguera crece, se alza hasta sobrepasar el tronco más alto de la estructura. En ese preciso instante, ambos, esposo y esposa, arrojan la muñeca a las llamas. 
Litha emerge de la flama mayor y al clavar su mirada ardiente en ellos, les reconoce porque cada año le piden exactamente lo mismo. El espíritu de fuego abre su manto y entonces, la muchacha aparece entre las llamas. Ese instante les es suficiente. Los tres se quieren... Siempre se han querido.

El momento termina y la muchacha vuelve a recorrer las mismas calles llenas de música que recorría cuando respiraba. También están llenas de otros que, como ella, han ido a reencontrarse con ese mundo. En su compañía celebra haber vuelto a ver a sus seres queridos, sobre todo que ambos se reconstruyeran mutuamente después de haberla perdido. Él siempre será su novio y ella su mejor amiga.



2 comentarios:

  1. Mi querida Romi, me encantó, esperaba ver en dónde ubicarías mi palabra, "vanidad". Y al verla vino a mi mente la frase "hoguera de las vanidades"...aunque no tiene nada que ver con lo superfluo que se quemaba en ella, esta (la de mi cuento) devuelve lo más valioso ( o más bien, se lo lleva ¿?) Es mi humilde comentario :) ¡Gracias!!!

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